En un pequeño y sombrío cementerio, un nuevo director de la administración de terrenos se encuentra con un peculiar mapa en el que cada sección está marcada con un color que indica si el terreno está vendido o no. Al jugar accidentalmente con las marcas en el mapa, empieza a cruzar líneas que no debía. Cada vez que coloca un clavo negro en una plaza vacía, recibe aterradoras noticias de que la persona correspondiente ha fallecido, llevando a una escalofriante cadena de eventos que lo llevan a cuestionar su cordura.
Mientras lucha con la culpa y el miedo, el director descubre que el poder que tiene sobre la vida y la muerte parece irreal y, sin embargo, es innegable. Con el avance de los días, sus fracasos y la presión de los que lo rodean aumentan, ya que comienza a perder la capacidad de distinguir entre lo real y lo sobrenatural. Sus interacciones con personas del pueblo añaden más tensión a su vida; ya no solo se enfrenta a sus demonios internos, sino también a las crecientes supersticiones de aquellos que creen en sus extraños poderes.
La trama se vuelve cada vez más angustiante, atrapando al espectador en una atmósfera de paranoia y misterio. Con giros inesperados y un clima que cada vez se siente más pesado, la desesperación del protagonista se convierte en un reflejo de la lucha entre el destino y el libre albedrío, llevando a un clímax inquietante que mantendrá a todos con el aliento atrapado.