En un tranquilo pueblo americano, los días transcurren de manera rutinaria. Sin embargo, esa normalidad se ve interrumpida cuando un extraño fenómeno celeste desencadena un apocalipsis zombi. La calma del lugar se transforma rápidamente en caos cuando los habitantes, que apenas se conocen entre sí, se enfrentan a hordas de no-muertos que regresan para saciar su insaciable hambre.
Los dos policías locales, Cliff y Ronnie, interpretados por Bill Murray y Adam Driver, son los únicos que parecen darse cuenta de la gravedad de la situación. Mientras tratan de mantener el orden en su comunidad —con un humor sardónico que caracteriza la película—, se encuentran con una serie de personajes excéntricos que añaden un toque de surrealismo a la trama. Desde una joven cercana a la naturaleza que observa con asombro los cambios del mundo, hasta un misterioso vendedor de armas que tiene su propia agenda, cada encuentro revela la idiosincrasia del pueblo y la inevitable llegada de la muerte.
Con un ingenioso guiño a la cultura pop y su marcado estilo seco y mordaz, esta historia fusiona el horror con la comedia, explorando reflexiones sobre la vida, la muerte y la sociedad moderna. A medida que los zombis se apoderan del pueblo, Cliff y Ronnie deben unir fuerzas no solo para sobrevivir, sino también para entender el absurdo de la situación en la que se encuentran atrapados. Pero, ¿realmente hay esperanza en medio del apocalipsis?