En esta intensa continuación de la saga del famoso policía de San Francisco, un grupo de vigilantes se toma la justicia por su mano, eliminando a criminales que la ley ha dejado escapar. El sargento Harry Callahan, conocido por su estilo poco ortodoxo y su desprecio por la burocracia, se convierte en el centro de atención cuando una serie de misteriosos asesinatos de criminales se suceden en la ciudad.
Con su característico humor negro y su inigualable puntería, Harry se involucra en la investigación y rápidamente se da cuenta de que estos ajustes de cuentas están siendo orquestados por un grupo de oficiales de policía corruptos que creen que tienen el derecho moral de exterminar a quienes ellos consideran indignos del sistema judicial. A medida que el peligro aumenta, Callahan desentierra una trama que amenaza no solo su vida, sino también la integridad de la propia fuerza policial.
Mientras Harry intenta detener a estos justicieros, se ve arrastrado a un juego del gato y el ratón, donde sus propios colegas parecen estar en el lado equivocado. Con un enfoque agudo sobre la ética en la aplicación de la ley, la película no solo ofrece secuencias de acción vertiginosas, sino que también abunda en dilemas morales, lo que desafía a los espectadores a cuestionar cuáles son los límites de la justicia. El enfrentamiento final no solo es explosivo, sino que deja una huella duradera en la vida de Harry, quien siempre ha creído que un “justiciero” no es lo mismo que un verdadero defensor de la ley.