En una calurosa tarde de verano, una familia parisina se escapa a la campiña para disfrutar de un fin de semana lejos del bullicio de la ciudad. La historia gira en torno a una joven llamada Henriette, quien, entre risas y juegos, se convierte en el centro de atención de dos hombres: un apasionado, pero algo inexperto, jardinero y un maduro y encantador burgués. A medida que el día avanza, la tensión entre el deseo, el amor y la realidad se intensifica, revelando las profundas anhelos de cada personaje.
La madre de Henriette, preocupada por la estabilidad y la reputación de su hija, intenta controlarla, mientras que el padre es un observador distanciado, más interesado en pasar un buen rato que en las complicaciones emocionales. Con paisajes idílicos como telón de fondo, la película captura la frescura y la inocencia de la juventud, y el inevitable choque con las responsabilidades de la vida adulta.
A través de diálogos sutiles y una dirección magistral, se nos presenta un microcosmos donde los sueños se enfrentan a las expectativas sociales. El día termina de manera inesperada, dejando a Henriette en una encrucijada que marcará el camino de su vida. La historia es un hermoso relato sobre la efímera felicidad de un romance veraniego, la pérdida de la inocencia y las decisiones que definen nuestro destino. Con una estética deslumbrante y un guion evocador, esta obra se convierte en un retrato agridulce de la juventud y la elección.