En un salvaje y polvoriento pueblo del Viejo Oeste, dos hilarantes amigos, el torpe y algo soñador Stan y el astuto y algo más pragmático Ollie, llegan tras recibir una carta que les informa sobre la herencia de un amigo. Al enterarse de que tienen la tarea de entregar un objeto valioso —un oro que en realidad es un pequeño lingote—, los dos deciden que es el momento perfecto para vivir una aventura. Sin embargo, pronto se dan cuenta de que el oro no es solo un tesoro, sino también un imán para problemas.
Su camino está lleno de situaciones cómicas, desde intentos fallidos de impresionar a las damas del pueblo hasta malentendidos con los lugareños, incluyendo un implacable villano que busca su propio interés en la herencia. Mientras intentan sortear desde un duelo hasta una serie de enredos que los llevan por todo el pueblo, la pareja descubrirá que la amistad y el compañerismo son, de hecho, su verdadero tesoro.
Entre música pegajosa, risas contagiosas y esas icónicas escenas de slapstick que los hicieron famosos, Stan y Ollie nos transportan a un mundo donde lo absurdo se convierte en la norma. En medio del caos del Oeste, estos dos inseparables amigos nos recuerdan que, al final, las verdaderas riquezas radican en las experiencias compartidas y en la lealtad que perdura a través de los momentos más difíciles y cómicos de la vida.