En esta obra maestra del cine soviético, la narrativa se despliega como un laberinto de recuerdos y emociones. La historia sigue la vida de un hombre en la mediana edad que refleja su infancia y su relación con su madre en un contexto de agitación política y personal en la Unión Soviética. Con una estructura no lineal, el protagonista se sumerge en sus recuerdos, entrelazando momentos de su vida familiar con imágenes de la guerra y la pérdida.
El espectador es transportado a diferentes épocas, donde se exploran temas como la identidad, el amor, la culpa y el paso del tiempo. Las visiones se presentan de una manera poética y surrealista, combinando sueños y realidades, cada escena es un espejo que refleja no solo la vida del protagonista, sino también las complejidades de la existencia humana en tiempos turbulentos.
A través de la lente del cineasta, somos testigos de la fragilidad de los lazos familiares y de la inevitable carga de la historia. Las imágenes se entrelazan, creando una experiencia sensorial que desafía la lógica convencional del tiempo y la narrativa. El uso de la fotografía, la música y los elementos visuales se convierten en una danza que nos invita a explorar la profundidad del alma humana. Con cada destello de recuerdo, se revela un poco más de su esencia, ¿pero realmente se puede conocer a alguien en su totalidad? Este filme resuena y perdura, dejando una marca imborrable en quien se atreve a conocerlo.