En un pequeño pueblo de Sicilia, un niño llamado Salvatore, apodado "Totò", crece obsesionado con el cine. Desde la primera vez que ve un filme en la pantalla del viejo cine local, su mundo da un giro. Bajo la tutela del entrañable projectionista, Alfredo, Totò aprende no solo sobre películas, sino también sobre la vida. A medida que crece, su amistad con Alfredo se profundiza y se convierte en un lazo paternal, lleno de risas y lecciones.