En un mundo de opulencia y desenfreno, Gayo Julio César Augusto Germanicus, un joven aristócrata de Roma, es llevado a un estilo de vida exhótico y hedonista tras la muerte de su tío, el emperador Tiberio. Tras ser nombrado emperador, Caligula asume el poder y pronto se encuentra atrapado entre su deseo de libertad y las inevitables corrupciones del poder. En su afán por romper con las restricciones morales de la sociedad romana, comienza a desatar una ola de brutalidad y excesos que sacude al imperio.