En pleno Londres, un duro detective de Chicago llega a la ciudad para colaborar con la policía británica en la captura de un peligroso criminal. John Brannigan, interpretado por el carismático John Wayne, es un hombre de acción, con un estilo brusco y un sentido del humor sarcástico que no pasa desapercibido. Sin embargo, su método poco convencional le pone en conflicto con las rígidas normas del Scotland Yard, y la tensión entre él y su compañero británico no tarda en aflorar.
Mientras Brannigan rastrea al criminal, la trama se complica cuando la amenaza se torna personal y un giro inesperado lo lleva a una frenética carrera contra el tiempo. Entre persecuciones vertiginosas por las empedradas calles de Londres, encuentros hilarantes en pubs y momentos de tensión con las autoridades locales, Brannigan debe demostrar que su estilo único de hacer justicia puede ser igual de efectivo que cualquier enfoque tradicional.
Pero no todo es acción y risas; la película también toca temas de camaradería y el choque cultural entre un estadounidense obstinado y un sistema británico que no siempre está dispuesto a aceptar sus métodos. A medida que la historia avanza, los antagonismos iniciales se convierten en un respeto mutuo, y Brannigan se dará cuenta de que, a veces, aprender a trabajar en equipo es la clave para desentrañar un caso mortal que amenaza con escaparse de las manos.