En un futuro distópico, la sociedad ha optado por una vida sin dolor ni emociones. Todo está regulado y la felicidad es superficial; los colores han desaparecido y las decisiones se toman para los ciudadanos. Jonas, un joven aparentemente normal, está a punto de cumplir sus 18 años y, como parte del rito de iniciación, se le asigna un rol especial en la comunidad: el receptor de la memoria. Su vida cambia drásticamente cuando empieza a entrenarse con un anciano conocido como el dador.
A medida que Jonas recibe recuerdos del pasado, descubre la riqueza de las emociones humanas, la belleza del amor, el horror del sufrimiento y la complejidad de la vida. Sin embargo, esta revelación lo convierte en un paria dentro de su sociedad monótona. Cuanto más aprende sobre los matices del mundo—los colores, las estaciones, la música—más cuestiona las reglas que gobiernan su comunidad. Todo parece perfecto en la superficie, pero Jonas se da cuenta de que la ausencia de dolor también significa la falta de pasión y autenticidad.
Cuando se enfrenta a la decisión de permanecer en un mundo sin emociones o arriesgarlo todo por la verdadera humanidad, Jonas decide huir. Su viaje lo lleva a descubrir la oscuridad de su sociedad y la lucha por la libertad. Al final, se da cuenta de que vivir plenamente implicaba aceptar tanto la alegría como el sufrimiento, y que aferrarse a la esperanza puede cambiarlo todo.