En el siglo XIX, una joven esclava llamada Araminta Ross sueña con la libertad en una plantación de Maryland. Desde pequeña, ha sido testigo del sufrimiento y la injusticia que enfrentan ella y su comunidad, pero su espíritu indomable no se rinde. Un día, decide arriesgarlo todo y escapa hacia el Norte, dejando atrás su vida anterior. Con cada paso que da, el peligro acecha, pero su determinación por alcanzar la libertad es más fuerte que cualquier obstáculo.
Una vez en Pensilvania, Araminta adopta el nombre de Harriet Tubman y se convierte en una figura clave del movimiento abolicionista. Pero su historia no termina ahí; a pesar de haber logrado escapar, su valentía la lleva de regreso al sur, donde utiliza el ferrocarril subterráneo para liberar a otros esclavos, convirtiéndose en una leyenda viviente. A lo largo de su travesía, enfrenta traiciones, persecuciones y el constante riesgo de ser capturada, pero nunca pierde la esperanza.
La película destaca no solo su audaz viaje hacia la libertad, sino también su inquebrantable voluntad de luchar por la justicia, inspirando a otros a unirse a su causa. Con amigos leales y enemigos implacables, Harriet se convierte en un símbolo de resistencia y fe, demostrando que la lucha por la libertad es posible, si se tiene el coraje de actuar. A través de su historia, se revela el poder del amor y la amistad en la búsqueda de un mundo mejor.