En el corazón de una Delft del siglo XVII, la joven Griet, una talentosa y decidida sirvienta, se encuentra atrapada en un mundo donde la creatividad y la opulencia chocan. Tras la muerte de su padre, un ceramista, Griet debe trabajar para mantener a su familia. Su destino la lleva a la casa del famoso pintor Johannes Vermeer, un genio de la luz y el color que vive sumido en su propio universo artístico.
La relación entre Griet y Vermeer comienza de forma tensa, ya que ella es vista como una mera ayudante en su estudio, pero pronto su habilidad para mezclar colores y su intución sobre el arte despiertan la admiración del pintor. A medida que la conexión entre ambos se fortalece, Griet se convierte en la musa de Vermeer, quien la elige como modelo para una de sus obras más célebres.
Sin embargo, esta relación armoniosa no está exenta de complicaciones. Griet debe lidiar con la desaprobación de la esposa de Vermeer, quien siente celos y desconfianza, y con las tensiones sociales de una época en la que las clases y los roles de género son estrictamente delineados. Atrapada entre el deber familiar y su creciente deseo de independencia y realización personal, Griet debe navegar por un camino lleno de decisiones que cambiarán su vida para siempre. La historia culmina en un vibrante retrato de la lucha por la libertad y la pasión en un mundo que a menudo relega a las mujeres al olvido.