En la Corea del Sur de los años 80, un pequeño pueblo es sacudido por una serie de asesinatos de mujeres jóvenes que despiertan el miedo y la desesperación en la comunidad. Dos detectives, Park Doo-man, un experimentado pero rudo policía local, y Cho Yong-koo, un novato con aspiraciones, son asignados a investigar estos horripilantes crímenes. Con un enfoque más visceral que metódico, Park se aferra a las pistas que le lleva su instinto, mientras que Cho intenta seguir los procedimientos estipulados y obtener forenses que garanticen su avance.
A medida que las investigaciones avanzan, las tensiones entre ambos detectives crecen. Sin embargo, la falta de evidencia y la desorganización en la recolección de pruebas hacen que cada paso hacia la verdad sea más frustrante. Aunque comienzan a ver patrones y similitudes entre los crímenes, se sienten impotentes ante la complejidad del caso y la creciente presión de la opinión pública.
Con el tiempo, los esfuerzos de los detectives se ven eclipsados por la ineficiencia del sistema y las limitaciones tecnológicas de la época, lo que culmina en un final desgarrador e inesperado. Sin respuestas definitivas, esta historia refleja no solo la lucha de los investigadores, sino también una mirada profunda a la naturaleza humana, el miedo y la impunidad que a menudo rodean a los crímenes que dejan cicatrices en una sociedad.