En un pequeño pueblo en las montañas de Japón, la tradición y el deber se entrelazan de manera inquebrantable en la vida de sus habitantes. La historia gira en torno a un anciano llamado Kinshi, quien se enfrenta a una de las prácticas más controvertidas de su sociedad: el derecho de los mayores a ser llevados a la montaña cuando llegan a una edad avanzada, para morir en soledad y no ser una carga para los demás. Kinshi ha dedicado su vida al trabajo duro y cuidado de su familia, pero su tiempo ha llegado, y su propio hijo le recuerda las normas que rigen su comunidad.
La película explora el amor, la tristeza y la carga de las decisiones difíciles que deben tomarse en nombre del honor y las tradiciones. A lo largo de la trama, se presentan vívidas interacciones entre los miembros de la familia, que reflejan tanto la devoción como la angustia. Se muestra cómo la comunidad, enfrentada a severas limitaciones, se aferra a sus costumbres a pesar del sufrimiento implícito.
Con una atmósfera que mezcla la belleza del paisaje japonés y la crudeza de la realidad, los personajes enfrentan dilemas emocionales que desafían tanto su humanidad como las normas sociales. La historia nos invita a reflexionar sobre el amor familiar y las tradiciones, invitando a cuestionar hasta qué punto es válido sacrificar a los seres queridos en nombre de una herencia cultural. Un retrato conmovedor que se queda en la memoria mucho después de que los créditos han terminado.