En una calurosa y nostálgica verano japonés, seguimos a un niño llamado Kikujiro, quien se siente un tanto solo y anhelante de perderse en un mundo lleno de aventuras. Su madre, muy ocupada con su trabajo, lo deja al cuidado de su abuela, lo que intensifica su sentimiento de abandono. Sin embargo, la vida del pequeño da un giro inesperado cuando se cruza con la peculiar figura de un hombre adulto llamado Kikujiro, que parece ser todo lo opuesto a lo que uno esperaría de un cuidador.
Kikujiro es un hombre rudo y algo descuidado, pero tiene un corazón de oro y un espíritu libre. Juntos emprenden un viaje por el campo japonés, donde la relación entre ellos se transforma en una inusual amistad. A medida que recorren los paisajes veraniegos, llenos de risas, juegos y alguna que otra travesura, los dos aprenden a dejar atrás sus respectivas soledades: Kikujiro redescubre las maravillas de la niñez y Kikujiro encuentra consuelo en la compañía de alguien que, a pesar de ser un poco caótico, le brinda la atención que tanto anhela.
En medio de momentos conmovedores y surrealistas, la película evoca una mezcla de humor y melancolía, revelando la belleza de las conexiones humanas. La relación entre el niño y su extraño amigo se convierte en un recordatorio de la importancia de la amistad y el amor en las etapas más vulnerables de la vida, mientras se enfrentan juntos a la calidez del verano y a sus propios demonios internos.