En un rincón de la Inglaterra de la posguerra, una joven llamada Frieda, que ha vivido la mayor parte de su vida en un tranquilo pueblo, se encuentra en una encrucijada tras la muerte de su padre. La vida de Frieda dará un giro inesperado cuando se cruza con un serviceman británico, que está de regreso de la guerra. La historia comienza a desarrollarse en un contexto de tensiones socioculturales, donde se entrelazan los conflictos de identidad y los ecos de la guerra, llevando a Frieda a explorar nuevos horizontes más allá de su vida habitual.
La relación con el serviceman avanza, y aunque hay una chispa innegable entre ellos, también aparecen sombras del pasado que amenazan con separarlos. A medida que Frieda navega por sus propios miedos e inseguridades, se enfrenta a la crítica de su entorno y a las expectativas de una sociedad aún profundamente marcada por el conflicto. Junto a sus amigos y familiares, ella se ve obligada a examinar sus verdaderos sentimientos y a cuestionar si puede realmente encontrar su lugar en un mundo que se siente cada vez más ajeno.
Con giros emocionales y profundos dilemas personales, el relato de Frieda indaga en las luchas internas de una mujer que busca su voz en medio del ruido de la vida postbélica, recordándonos que a veces, el amor y el autoconocimiento son el verdadero camino hacia la libertad. A través de su viaje, la película nos ofrece una reflexión conmovedora sobre la resiliencia y el poder de la elección.