En una oscura y retorcida Tokio de posguerra, un extraño y macabro fenómeno comienza a aterrorizar a la población: seres humanoides deformes que emergen de las sombras y siembran el caos. La historia sigue a un joven detective, Katsuhiko, que se encuentra atrapado en un intrincado juego del gato y el ratón mientras investiga una serie de asesinatos relacionados con estos misteriosos y deformes personajes. Con cada paso que da, Katsuhiko se adentra más en un mundo de locura y depravación, enfrentándose a sus propios demonios internos.
A medida que la trama se desarrolla, el detective descubre que detrás de estas criaturas se oculta un científico obsesionado con la creación de una nueva especie humana, llevando las manipulaciones genéticas a un extremo inquietante. El tiempo corre, y la línea entre la realidad y la locura comienza a desdibujarse, atrapando a Katsuhiko en un laberinto de pistas que lo llevan a la verdad más oscura de la obsesión y el deseo.
Con un estilo visual que evoca la estética del cine de terror japonés de la época, la película despliega un ambiente inquietante donde cada giro inesperado promete más horrores. Los personajes, y sus motivaciones retorcidas, se entrelazan en una narrativa que desafía la moralidad y deja al espectador con un sabor amargo de inquietud. Es una exploración visceral del miedo a lo desconocido, donde los verdaderos monstruos no siempre son los que se esconden bajo la cama.