En un caluroso verano neoyorquino, un fotógrafo de prensa se ve obligado a permanecer en su apartamento después de sufrir una fractura en la pierna. Aburrido y atrapado, comienza a espiar a sus vecinos desde la ventana, una actividad que inicialmente parece inofensiva y casi divertida. Observando sus rutinas diarias, se forma una especie de conexión con cada uno de ellos: la pareja romántica, la anciana con su perro y el artista solitario. Sin embargo, su curiosidad lo lleva a notar algo extraño en la vida de un vecino, un vendedor que ha estado ausente y cuya esposa parece haber desaparecido. A medida que la paranoia y el suspense se intensifican, el fotógrafo se convence de que ha sido testigo de un crimen.
Con la ayuda de su novia, comienza a investigar, ignorando las advertencias de que su imaginación lo está llevando demasiado lejos. La tensión se dispara cuando recorre una complicada red de pistas y secretos oscuros, poniendo en peligro no solo su propia vida, sino también la de quienes lo rodean. El apartamento se convierte en un escenario de intriga, donde cada ventana revela más que los simples retazos de la rutina vecinal. La línea entre la observación y la obsesión se desdibuja, y el protagonista debe confrontar no solo el misterio, sino también sus propios temores y deseos en un juego psicológico que lo tiene al borde del asiento. Todo culmina en un clímax que revela que a veces, lo que vemos no es tan simple como parece.