En un pintoresco villorrio suizo, la vida de un niño de diez años se ve alterada por la llegada de una misteriosa mujer que se convertirá en su madrastra. La historia sigue a un joven llamado François, que vive con su abuela en un entorno idílico pero solitario. Su mundo se desmorona cuando su padre, tras la muerte de su madre, decide traer a una nueva mujer al hogar. Al principio, François se siente amenazado por esta intrusa que parece quitarle el amor de su padre.
A medida que la relación entre ellos se complica, el niño experimenta un torbellino de emociones: celos, rechazo y, eventualmente, la búsqueda de una conexión. La dinámica familiar se convierte en un campo de batalla emocional, donde los pequeños detalles y gestos cuentan más que las palabras. La obra aborda temas universales como la búsqueda de la identidad, el amor y los conflictos de la infancia.
Con una cinematografía impresionante que captura la belleza del paisaje suizo, cada escena se convierte en un retrato vívido de la vida rural. La historia de François transita por momentos de alegría y tristeza, reflejando el viaje interno de un niño que intenta encontrar su lugar en un mundo cambiante. Se nos recuerda que, a pesar de las adversidades, los lazos familiares tienen el poder de transformarnos. Este relato conmovedor es una exploración poética de la infancia, los lazos emocionales y la lucha por la aceptación en el seno familiar.