En la década de 1940, una enfermera australiana, apasionada y decidida, se encuentra en medio de una lucha desesperada contra la poliomielitis, una enfermedad devastadora que afecta a niños y adultos por igual. Al regresar a su país natal tras una estancia en Estados Unidos, su enfoque innovador y poco convencional para tratar a los pacientes no solo conmueve, sino que también desafía las normas establecidas de la medicina de la época. Armada con su instinto y una determinación inquebrantable, esta enfermera se dedica a cuidar a los afectados, utilizando técnicas de rehabilitación que algunos consideran riesgosas.
A medida que su método gana popularidad, también despierta la controversia en la comunidad médica, llevándola a enfrentar la oposición de los profesionales de la salud que se aferran a la tradición. Con cada niño que logra ayudar, se convierte en una figura de esperanza y admiración, pero también en un blanco de críticas por sus enfoques poco ortodoxos. Su lucha no solo es por los enfermos, sino también por el reconocimiento de su enfoque revolucionario en el tratamiento de la polio.
A lo largo de su viaje, explora temas universales como la fe, el sacrificio y la resistencia ante la adversidad. Entre la gloria y la tristeza, su historia se convierte en un testimonio del poder del espíritu humano y la búsqueda incansable de soluciones en momentos de crisis, dejando una huella indeleble en el mundo de la medicina y la atención sanitaria.