En un pequeño pueblo alemán a principios del siglo XX, un joven ambicioso llamado Diederich Hessling ansía ascender en la escala social y convertirse en un hombre de poder. Desde su infancia, ha vivido temiendo a la autoridad y, al mismo tiempo, deseando encajar en su mundo opresivo. Cuando su padre, un próspero empresario, le deja un legado que incluye una fábrica, Diederich se siente empujado a seguir el camino del servilismo y la adulación hacia aquellos en posiciones superiores.
Con el paso del tiempo y en el contexto de la creciente militarización de Alemania, Diederich se convierte en un ferviente partidario del nuevo régimen, convencido de que el éxito personal solo puede lograrse mediante la sumisión y la traición a sus principios. A medida que se aferra a su ambición, no duda en manipular y perjudicar a quienes lo rodean, incluyendo a sus amigos y hasta su propia familia. Sin embargo, su sed de poder lo lleva a un inevitable conflicto interno: la culpa, la traición y la hipocresía comienzan a devorar su alma.
Con un trasfondo de crítica social, esta historia nos ofrece una mirada incisiva a los peligros del conformismo y la búsqueda desesperada de aprobación. A través de la evolución de Diederich, la narrativa nos sumerge en un mundo donde la moralidad se despliega en el tablero de ajedrez del poder, revelando las profundas consecuencias de un carácter débil frente a la tiranía de la obediencia.