En plena Primera Guerra Mundial, un grupo de prisioneros de guerra franceses se encuentra atrapado en un campo de concentración alemán. Entre ellos están el aristócrata de espíritu libre Boeldieu y el mecánico de origen humilde Maréchal, quienes rápidamente forjan una sólida amistad a pesar de sus diferencias de clase. La película se centra en sus intentos por escapar y la camaradería que surge entre ellos y otros prisioneros, como el optimista Rosenthal.
A medida que se desarrollan las tensiones en el campo, los prisioneros deben lidiar con las diferencias de sus historias y sus culturas. La visión idealista de Boeldieu choca con la realidad pragmática de Maréchal y el sentido del deber de los oficiales alemanes que los custodian. Sin embargo, el planteamiento humanista de la narrativa destaca cómo, frente a la adversidad, los lazos humanos trascienden las divisiones culturales y sociales.
La película se convierte en un poderoso comentario sobre la guerra y su absurdo, mostrando que, pese a los uniformes y las líneas de batalla, en el fondo todos somos parte de la misma humanidad. A través de una serie de encuentros y diálogos cargados de matices, el filme revela la lucha no solo por la libertad física, sino también por la dignidad individual y la esperanza. Con una dirección magistral y actuaciones memorables, esta obra maestra logra conmover y hacer reflexionar sobre la naturaleza del ser humano en tiempos de conflicto.