En una tarde gris y melancólica en la Francia de los años 30, un hombre se encuentra atrapado en un viejo edificio, reflexionando sobre su vida y las decisiones que lo han llevado hasta allí. Su nombre es François, un obrero que ve cómo su existencia se desmorona en una serie de recuerdos y encuentros trágicos. La historia transcurre en un ciclo temporal, donde cada amanecer revela piezas del rompecabezas de su vida y sus relaciones con los personajes que lo rodean.
A medida que François revive los momentos clave de su historia, la película nos lleva a conocer a su amante, una cautivadora mujer que encarna tanto su esperanza como su desilusión. También encontramos a un rival celoso, un amigo leal y un grupo de personajes solitarios que añaden complejidad a su mundo. Cada interacción está impregnada de una intensa carga emocional, y las imágenes evocadoras de la cinematografía en blanco y negro subrayan la atmósfera de desesperanza y anhelo.
El clímax de la historia se centra en una serie de decisiones fatídicas que llevarán a François a confrontar su destino en un instante dramático. En el relato, se entrelazan el amor, el odio y la redención, mientras la luz del día se filtra y el murmullo de la vida cotidiana se convierte en el eco de sus elecciones. A medida que el sol se eleva, François debe descubrir si la luz puede traer esperanza o si simplemente iluminará su inevitable caída.