En una Europa azotada por la crisis económica de la posguerra, un hombre encantador y astuto, que ha vivido toda su vida con el lema "el dinero nunca duerme", encuentra una peculiar manera de sobrevivir. Interpretado por un magistral Charles Chaplin, este protagonista se disfraza de un viudo cariñoso que busca el amor, pero en realidad lleva un oscuro secreto: es un asesino de mujeres ricas. Su objetivo es robar su fortuna mientras se hace pasar por un hombre de familia necesitado.
Con cada víctima, se despliega su ingenio y su capacidad de manipulación, mostrando su habilidad para engañar y evadir a las autoridades. Sin embargo, a medida que avanza su macabra doble vida, también se desata una crítica feroz a la sociedad capitalista que lo ha llevado a esta situación desesperada. El hombre, en su búsqueda de riqueza y estatus, comienza a cuestionarse su propia moralidad y los límites de lo que está dispuesto a hacer por sobrevivir.
Mientras tanto, se entrelazan momentos de comedia y tragedia, llenos de la típica brillantez de Chaplin. La narrativa se torna más compleja cuando sus crímenes empiezan a tener consecuencias inesperadas, llevándolo a una confrontación inevitable con el destino. En el fondo, la película es una reflexión profunda sobre la humanidad, la avaricia y la lucha por un propósito en un mundo que parece haber perdido su rumbo, ofreciendo suspiros y risas en igual medida.